Hoy toca lo que muchos denomináis como post ñoño. Hoy voy a hablar de futbol, pero del futbol que llevamos dentro y no el que vemos en la tele. Del futbol que no se compra ni se vende. El que no controlan las televisiones ni los millones… de ese futbol.
Muchos piensan que a los futbolistas ya solo les importa el dinero. Que es el único motivo por el que corren en los partidos. No sienten el escudo, no valoran la camiseta que llevan puesta, no les influye la afición… Es relativamente normal caer en esta idea al ver las ganas que ponían los nuestros en cada partido y la implicación que se observaba desde fuera. Pero yo todavía creo que no.
Venimos de una época gris oscura, donde el equipo ha rozado el descenso y ha dejado sensaciones muy malas. Nos ha devuelto a todos esa mentalidad de segundones que hacía mucho que no teníamos, ya no era nuestro “Sevilla campeón”, era otro equipo a la deriva, que no sabía a que jugaba ni era consciente de la de gente que estaba detrás. Un puñado de jugadores perdidos en el campo que olvidaron por completo lo que representan. No había implicación, fuerza ni ganas. No se veía un equipo, se veían jugadores.
Los que deciden decidieron que la solución era cambiar de entrenador y eso se hizo. Michel fue el elegido y, sin saber lo que ha pasado en ese vestuario, desde fuera se ven cambios. No creo que hayan sido tantos los cambios a nivel táctico como lo que ha podido aportar el nuevo mister a nivel de motivación. Michel ha vuelto a darle a Palop la titularidad y, puede que me equivoque, pero dar esta confianza extra a un jugador con tantísimo peso en el vestuario creo yo que tendrá algo que ver.
Tras el primer tropezón de esta nueva etapa yo vi a un equipo unido y comprometido, con ganas, con fuerza, que es consciente de que puede, que sufre y que sabe como lo hemos pasado todos los que estamos detrás, los que nos dejamos la voz en el estadio o ponemos nuestro corazón a prueba frente a un televisor. Un equipo que al ganar se abrazó en medio del campo y decidió empezar una nueva racha, agradeció el apoyo a su afición y pidió perdón por lo ocurrido.
Ese es el equipo que defendemos cada domingo.
El Sevilla ha vuelto a sacar sus garras y afilar sus armas. La afición se ha dado cuenta y ha vuelto a creer, ya volvemos a darnos golpes en el pecho diciendo “¡Este es mi equipo!” “¡Este es mi Sevilla!”. Ahora mismo no consentiremos que nadie ose pasar por encima de nosotros o juntar dos malas palabras sobre uno de los nuestros. Volvemos a tener la ventaja de la afición, ese gol que solíamos tener marcado desde el minuto 1 y que tantos partidos ha sacado adelante.
Tenemos a un Medel que está en un estado de forma impresionante, un Navas que ha vuelto a lo que nos tenía acostumbrados y a un Reyes que ha sido el mejor regalo navideño en muchos años. Tenemos a un equipo que ha respirado después de mucho sufrimiento, que plantó cara al Valencia (tercer clasificado de la Liga oficial y líder de la clasificación de la liga de los mortales) y le ganó de forma absolutamente clara. Teniendo fallos, como era de esperar, pero nada incorregible. Por primera vez en mucho tiempo fueron más los detalles positivos que los negativos.
Colocados en la mitad de la tabla, estamos ya a solo 2 puntos de Europa y, ojo, 3 de champions. Y este es el mismo equipo que se hundía en la mas triste miseria hace un par de semanas…
Ha habido un cambio de actitud, un cambio de mentalidad. No hay techo, no hay limites. Hay que ganar partido tras partido. Ser consciente de ello, saber que si nos caemos, yo le doy la mano a mi equipo para que se levante. Pero se levanta.
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